jueves, 26 de julio de 2007

La peor historia del mundo

Otros como yo no tuvieron mi suerte, lo admito, pero la suerte es puta
vieja que se paga por lo que hace y no por la cara que tenga.

Van casi dos mil años de reverencias y parabienes y total, por cuatro
trucos bien montados y unas palabras reconfortantes que encontré en
varios libros cuando anduve por Egipto. Pero claro, ya se sabe que ayer
se engañaba a cualquiera que tuviera una miaja de esperanza y tiempo
que perder. Incluso hoy resulta sencillo engañar a los cuatro
gilipollas que te financien un tinglado guapo del estilo multipropiedad
o secta pseudo-mística.



Hay que reconocer que al final lo pasé un poco mal, ese puñetero
gobernador se puso en plan marica y moralista, ¡será capullo! ¿Y
pensaba que con cuatro hostias mal dadas iba a contentarles? Menos mal
que yo ya los tenía calentitos y el tío achantó. ¡tenías que haberme
visto! Estaba radiante. Los últimos momentos fueron de acojone, de
película de Kubrik como poco. Dolía.. ¡no te jode!, ¡que te claven a
ti! Pero cuanto más dolor sentía más me reía por dentro.



Y aquí me veis ahora, casi tan famoso como el Lennon (anda que como se
secó el tío) y con franquicias en casi todos los paises desarrollados.



¿No ha sido la mejor de las estrategias?

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